En el campo de la industria, para el buen funcionamiento de un motor, los engranajes forman una parte crucial, ya que es el sistema que transmite una gran cantidad de potencia mediante la transformación del movimiento a una velocidad constante. Existen distintos tipos de engranajes como lo hay de motores, pero uno de los más conocidos son los rectos, conoce a continuación un poco más sobre esta herramienta.
Los engranajes rectos son el tipo de engranaje con dientes paralelos que trasladan el movimiento de un eje a otro que se encuentre próximo y paralelo.
Además de muy fiables, los engranajes rectos destacan porque en ellos no se produce un empuje axial, precisamente por el hecho de que tengan los dientes paralelos a su eje. La lubricación y el tipo de aceite en este tipo de engranajes es muy importante ya que el contacto entre caras es mayor que un engranaje helicoidal.
Partes de un engranaje recto
Dientes:
Son los encargados de llevar potencia del eje conductor, al eje conducido. Durante su fabricación y diseño se tiene en cuenta un perfil característico definido.
Circunferencias:
Son tres: la primitiva, encargada de engranar todos los dientes; la interior, es aquella que se ubica por la base de los dientes; y la circunferencia exterior, que es la que limita la parte exterior del engranaje.
Tipos de engranajes de dientes rectos
Engranajes paralelos
Son los más simples. Se emplean, en especial, en velocidades pequeñas y medias, ya que en ellas trabaja generando poco sonido.
Engranajes perpendiculares y cónicos
No son usados muy a menudo ya que genera demasiado ruido. Se usa para rebajar la velocidad con ejes colocados en 90 grados.
Ventajas:
Transmiten gran cantidad de potencia, debido a su relación de transmisión constante lo cual lo hace más eficiente.
Son más confiables, por la facilidad de diseño y fabricación, un equipo que demande este tipo de engranajes será ejecutado y realizado con más prontitud.

